Yerro, luego existo

El proceso creativo, en cualquier actividad artística como el diseño, es una constante insatisfacción articulada por el experimento. El ensayo te lleva a plantear distintas soluciones que dilatan un resultado satisfactorio, en una actividad entre lo racional y lo pasional, ni arte ni ciencia, donde el error es básico. Como dice el sabido aforismo oriental, para apreciar la luz, primero debemos atravesar la oscuridad, a veces tropezando en el camino.

Triste cafetal

Soy un apasionado del café. Su consumo se ha convertido para mí en una dependencia tranquila con sofisticados métodos de preparación en artilugios sensuales, acompañado todo de un merchandising un poco friki. Entre ellos, un cafeto, una planta de 15 cm que vive en mi escritorio y que simboliza mi afición. A pesar de mis cuidados, parece mustia. Imagino su origen y pienso que el desarraigo de su ambiente colectivo le causa cierta melancolía.

‘Imago horribilis’

El artículo “’Imago horribilis’. Explícito invisible, imaginado” explora cómo las imágenes de violencia y tragedia, aunque difíciles de encontrar por restricciones éticas y controles digitales, impactan fuertemente en la imaginación colectiva, ya que el cine y la televisión, en las últimas décadas, nos han nutrido de simulaciones tan verídicas que superan a las originales.

Estas evocaciones atroces, activadas por palabras simples, reconstruyen realidades espantosas gracias a una memoria visual nutrida, cada vez más rica y precisa. Representaciones ficticias, que aunque horribles, deberían servir para la transformación y la educación.